Mujeres que sostienen El Escorial

Con motivo del Día de la Mujer (8 de marzo), en AEN rendimos homenaje durante una semana a mujeres destacadas del municipio
08/03/2026

Este año para celebrar el 8M quisimos reconocer el trabajo y las trayectorias de algunas de las mujeres que han trabajado por mejorar la vida diaria y comunitaria para sus vecinos en El Escorial. Su compromiso, su constancia y su trabajo son una parte esencial de lo que hace de El Escorial un lugar mejor para vivir.

Selecciona una mujer para conocer su historia:

Teresa Nieto: EcoArroyos y la creación de una comunidad desde el consumo responsable

Hace más de una década, movida por el ambiente de participación ciudadana que se respiraba en aquellos años y por el impulso que generó el movimiento del 15M, Teresa Nieto empezó a reunirse con vecinos de varios municipios para imaginar nuevas formas de organizarse y apoyarse mutuamente. De esas conversaciones surgió una idea sencilla pero poderosa: crear un grupo de consumo que conectara directamente a las familias con productores de alimentos de calidad.

Aunque la idea nació en San Lorenzo de El Escorial, Teresa siempre pensó que algo parecido debía existir también en Los Arroyos. Así nació EcoArroyos, una iniciativa vecinal que empezó con apenas unas pocas personas y que hoy reúne a cerca de 50 familias de Los Arroyos. A través de pedidos colectivos, el grupo compra directamente a productores fomentando una alimentación más sana, precios justos y una relación más cercana con quienes producen los alimentos.

Uno de los primeros productores con los que comenzaron a trabajar fue la finca ecológica La Traílla, en Navarra. El grupo llegó incluso a visitar la finca para conocer de primera mano cómo se cultivaban los productos que luego llegaban a sus mesas.

Con el tiempo EcoArroyos fue ampliando su red de proveedores y hoy el grupo accede a una gran variedad de productos: desde frutas y verduras hasta pan, aceite, carne o incluso productos de limpieza ecológicos.

Mantener un grupo así durante tantos años también exige organización y compromiso. Los pedidos se coordinan cada quince días, se gestionan listas, proveedores y puntos de recogida, y los propios vecinos se turnan para recibir y repartir los productos. Un trabajo silencioso que Teresa y otros miembros llevan sosteniendo durante años para que el proyecto siga funcionando.

“Si los vecinos nos organizamos, se pueden hacer mil cosas bonitas. Entre todos podemos ayudarnos y construir cosas que nos hagan bien a todos.”

Con los años, EcoArroyos no solo ha facilitado el acceso a productos de calidad, sino que también ha creado una red de vecinos que se conocen, colaboran y se ayudan. Muchas de las familias que participaron al principio siguen formando parte del grupo hoy. Con el paso de los años el grupo fue creciendo hasta el punto de tener que cerrar nuevas incorporaciones, ya que la organización de pedidos y repartos para decenas de familias requiere un gran esfuerzo logístico.

Teresa, junto a varias personas más, ha regalado sus tardes y sus findes esperando camiones, gestionando recogidas, solicitando locales para recibir los pedidos, hablando con Ayuntamientos y más. Con cada pedido, llueva, nieva, haga sol, haga frio, Teresa y un núcleo gestor incansable, han estado ahí, comprometidos y trabajando constantemente en el bien de todos los vecinos, cada día.

Desde AEN creemos que historias como la de EcoArroyos nos recuerdan algo esencial: que muchas de las mejores iniciativas que existen en nuestros barrios nacen simplemente de vecinos que deciden organizarse y trabajar juntos.

Paloma Ortiz Pérez de Ayala: el compromiso por Navalquejigo

Paloma Ortiz Pérez de Ayala llegó a los Arroyos hace pocos años y, como tantos vecinos, empezó a descubrir nuestro entorno paseando.

Así fue como se encontró con las ruinas del poblado de Navalquejigo y su iglesia, la Iglesia de la Exaltación de la Santa Cruz. El poblado y su antigua iglesia despertaron su curiosidad. Historiadora y geógrafa de formación, pronto empezó a investigar qué había ocurrido con aquel lugar y por qué un patrimonio tan antiguo parecía haber quedado en el olvido.

Desde entonces, Paloma lleva cerca de siete años trabajando para dar a conocer y proteger Navalquejigo. Fue de las pioneras en impulsar el primer estudio histórico del poblado, continuando su trabajo como colaboradora de Entorno Escorial, de REVENA (Red Vecinal de Navalquejigo) y de la plataforma Salvemos Navalquejigo. Ella ha sido fundamental en el esfuerzo para reconocer el valor patrimonial de Navalquejigo, fue un pequeño poblado medieval fundado en el siglo XI surgido en torno a rutas ganaderas históricas, cuya red de caminos y vías pecuarias aún estructura el territorio, y de reclamar la conservación de la iglesia, un edificio del siglo XIII.

“Cuando conocí Navalquejigo apenas había información. Hemos tenido que descubrirlo todo.”

Navalquejigo conserva además otros elementos patrimoniales que hablan de su larga historia como pequeño núcleo rural de la sierra. Entre ellos destaca su picota, símbolo tradicional de jurisdicción y autonomía municipal en muchos pueblos castellanos. A su alrededor aún pueden identificarse restos de la antigua organización del poblado: trazados de calles históricas, cimientos del antiguo ayuntamiento, construcciones tradicionales, la plaza y elementos etnográficos vinculados a la vida comunal y ganadera. Todo ello forma parte de un paisaje cultural que ayuda a comprender cómo se organizaba y vivía en esta zona durante siglos.

Tras años de esfuerzo e insistencia, las obras de consolidación de la iglesia acaban de comenzar, aunque el deterioro sufrido durante la alargada espera ha sido muy grande, incluyendo el desplome del tejado de la iglesia.

Paloma defiende que el futuro de la iglesia debe ser la de una rehabilitación total y un uso público que conecte con su historia. Plantea la creación de un centro de interpretación de las vías pecuarias, aprovechando que Navalquejigo se encuentra en un punto histórico de paso, conectando vías pecuarias tan importantes como la Cañada Real Segoviana con la Cañada Real Leonesa a través de la Colada de Navalquejigo.

Para muchos vecinos, la iglesia de Navalquejigo nos solo una ruina histórica. Algunos aún recuerdan cuando se utilizaba como parroquia, hasta las últimas décadas del siglo pasado, antes de que el abandono y la falta de actuaciones aceleraran su deterioro.

Desde AEN creemos que el trabajo de vecinas como Paloma demuestra hasta qué punto el patrimonio de un municipio se sostiene gracias al compromiso ciudadano. Reconocer esa dedicación es también reconocer el papel fundamental que muchas mujeres han tenido y siguen teniendo en el cuidado de nuestra historia, nuestro entorno y, consecuentemente, nuestro futuro.

Laura Díaz Román: la defensa de nuestro entorno natural

Laura Díaz Román llegó a El Escorial a comienzos de los años 2000 con una trayectoria profesional en derecho administrativo y una profunda vocación por la defensa del medio ambiente. Abogada especializada en urbanismo y derecho ambiental, encontró en el entorno natural de Los Arroyos y Navalquejigo una razón más para implicarse activamente en la vida del municipio.

Asociación Alana

En 2002, junto a otros vecinos, impulsó la creación de la asociación vecinal ALANA. En aquel momento no existía ninguna organización vecinal en la zona. La asociación nació precisamente para articular la defensa de los intereses del barrio, desde el transporte o los servicios públicos hasta la protección del entorno natural.

Desde entonces ha participado en numerosos procesos jurídicos y vecinales en defensa del territorio, presentando alegaciones, estudiando planes urbanísticos y apoyando a colectivos ciudadanos y organizaciones ecologistas. En nuestra zona, la defensa del Territorio Histórico de la Cerca de Felipe II, Patrimonio Mundial declarado por la UNESCO, o del Parque Nacional del Guadarrama, han constituido objetivos prioritarios tanto en su trabajo profesional, como en su labor de activista. Buena parte de ese trabajo se desarrolla lejos de los focos: estudiando largos expedientes administrativos, preparando alegaciones o participando en procesos judiciales que a menudo se prolongan durante años.

Entre 2015 y 2019 dio también el salto a la política como diputada en la Asamblea de Madrid y vicepresidenta tercera de la Mesa de la Asamblea, llevando esas mismas vivencias al ámbito público institucional. La experiencia le dejó un gusto agridulce. Por una parte: “Es impresionante el conocimiento que adquieres sobre la condición humana y su difícil relación con el poder”, y por otra: “llegas a entender, que solo un trabajo constante, de estudio y esfuerzo desde la sociedad civil, conseguirá parar los tremendos atropellos ambientales del actual sistema, especialmente en temas de defensa del territorio, donde los resultados tardan muchos años en llegar”.

Es un trabajo silencioso que muchas veces pasa desapercibido, pero que resulta fundamental para proteger el patrimonio natural y cultural del municipio. A lo largo de los años ha colaborado con asociaciones vecinales, colectivos ecologistas y plataformas ciudadanas que buscaban defender espacios naturales frente a proyectos urbanísticos o cambios normativos.

“Siempre ha sido el David contra Goliat. Por eso, hay que elegir bien las batallas y pelearlas hasta el final.”

Desde AEN queremos reconocer la trayectoria de Laura, cuyo compromiso, conocimiento y trabajo, junto a otros vecinos de nuestro municipio, ha contribuido a defender y cuidar el entorno y la vida comunitaria de El Escorial.

Rosa Cermeño: ÁGORA y la cultura que crea comunidad

Rosa Cermeño lleva más de tres décadas formando parte de la vida cultural de El Escorial. Llegó al municipio en los años 90 y pronto empezó a implicarse en distintas actividades culturales del pueblo: teatro, literatura y encuentros vecinales. Su interés por la historia del arte y la literatura la ha acompañado toda la vida, aunque no completó la carrera formal, siempre buscó aprender y compartir conocimiento. Su curiosidad y su interés y gran talento por el arte y la historia la llevaron a reunirse con otras mujeres en la Casa de la Cultura, donde nació el grupo ÁGORA, un espacio de encuentro para compartir ideas, aprender juntas y dar voz a muchas inquietudes culturales.

Grupo Cultural AGORA

De aquellas reuniones semanales surgió un proyecto muy especial: la revista ÁGORA, una publicación trimestral creada y sostenida por ellas mismas durante nueve años. Rosa coordinó el proyecto junto a otras vecinas que escribían sobre historia local, viajes, literatura, recetas, jardinería o entrevistas a personas del municipio. La revista se financiaba con pequeñas cuotas y anuncios de comercios locales, y se repartía gratuitamente por el pueblo, convirtiéndose en un pequeño archivo vivo de historias, recuerdos y cultura local. El proyecto involucró a personas de todas las edades, desde niños hasta mayores de 90 años, generando un espacio de aprendizaje y expresión compartido. Además de la revista, el grupo organizaba talleres, debates y excursiones culturales a pueblos cercanos como Toledo y Salamanca.

Durante esos años, la revista se convirtió en un espacio para historias personales de vecinos, para recuerdos del pueblo y para la creatividad y expresión de personas de distintas edades, incluso niños.

“Hay mucha gente que tiene mucho dentro que decir, pero no se atreve.”

Muchos de los números de ÁGORA se conservan hoy en el Archivo Municipal, dejando testimonio de esta etapa de colaboración cultural y de muchas historias del pueblo.

Desde AEN queremos reconocer el ejemplo de Rosa y de todas las mujeres que, como ella, han dedicado tiempo, ilusión y trabajo a crear comunidad. Iniciativas como la revista ÁGORA demuestran que la cultura de un pueblo también se construye desde abajo, gracias a la generosidad y el compromiso de sus vecinos.

Amanda Tobin: Arróyate y la participación, el ocio y la comunidad

Amanda Tobin es vecina de Los Arroyos y una de las impulsoras de Arróyate, una iniciativa nacida hace 7 años cuando ella y otras dos vecinas, con poco más de veinte años, decidieron hacer algo para fortalecer la vida comunitaria del barrio. Desde su formación en sociología y con muchas ganas de implicarse en su entorno, comenzaron a imaginar un espacio donde los vecinos pudieran conocerse, compartir y crear actividades juntos.

Asociación Juvenil "Arróyate"

Así nació Arróyate: una asociación pensada para fomentar la convivencia y la participación vecinal en una zona donde muchas veces faltan espacios de ocio, encuentro y actividad. Empezaron con medios muy sencillos, con una mesa en la plaza y muchas ganas, y fueron organizando iniciativas como mercadillos de libros, cinefórum, encuentros juveniles o presentaciones culturales. De aquel impulso surgieron proyectos que continúan reuniendo a vecinos, como el club de lectura y el club de juegos de mesa.

Arróyate siempre ha priorizado la accesibilidad para que todo vecino pudiese encontrar en ella un lugar donde confraternizar.

“Las asociaciones están para unir y mejorar la vida de las personas.” .

Para Amanda, ver cómo el barrio responde y se involucra es una de las mayores recompensas de su trabajo.

Desde AEN queremos reconocer el esfuerzo de Amanda y el gran valor que tiene una asociación como Arróyate. Iniciativas como esta, nacidas del compromiso de vecinas que deciden implicarse, son las que convierten un pueblo en una comunidad.

Korima Mayrit: una red de apoyo vecinal de los Escoriales

Korima Mayrit es una asociación nacida en nuestro municipio que desde hace casi 13 años teje una red de apoyo vecinal entre mujeres de El Escorial y San Lorenzo. Surgió en el contexto de la crisis económica, cuando cinco vecinas decidieron organizarse para responder a las necesidades reales de otras mujeres. Hoy, aquella iniciativa ciudadana se ha convertido en una red solidaria en la que participan alrededor de 60 mujeres.

A través de la Red Solidaria Korima, estas vecinas han impulsado intercambios de ayuda, acompañamiento, formación y actividades comunitarias basadas en una idea sencilla: compartir lo que cada una puede aportar. Su trabajo fue reconocido con el Premio a la Igualdad en los ‘Premios 8 de Marzo’ de San Lorenzo de El Escorial en 2019. Como explica una de sus fundadoras: “Siempre hay algo que podemos hacer unas por otras.”

Durante años las integrantes de Korima han acompañado situaciones difíciles, organizando ayuda y apoyo entre vecinas cuando hacía falta. Pero ese trabajo también les ha mostrado algo importante: la solidaridad vecinal puede sostener y acompañar, pero no debe sustituir a los servicios públicos ni a las responsabilidades de las administraciones.

Red solidaria "Korima Mayrit"

“Las redes vecinales son redes de apoyo, pero la responsabilidad de cubrir las necesidades básicas es de las instituciones.”

Desde AEN queremos reconocer el compromiso de iniciativas como Korima. El trabajo silencioso de muchas mujeres, organizándose y apoyándose entre sí, ha dado lugar a una comunidad real, donde cada participante se encuentra entre iguales y encuentra respaldo, información y compañía

Esther Sánchez Rodríguez: el trabajo y la constancia que mejoran un barrio

Esther Sánchez Rodríguez llegó a vivir a Los Arroyos hace más de dos décadas. Tras muchos años trabajando y recorriendo pueblos por toda la región como comercial, encontró aquí su hogar. Con el tiempo, decidió implicarse en la vida del barrio y ayudar a mejorar un entorno que veía con mucho potencial, pero también con muchas carencias.

A través de la Asociación de Vecinos ALANA, primero colaborando y después como presidenta durante nueve años, Esther se volcó en defender las necesidades de Los Arroyos. Con paciencia y trabajo constante estudio, preparó e impulsó mejoras muy concretas como resolver el problema que impedía que llegara correctamente el correo a las viviendas, los arreglos de calles llenas de socavones, limpieza de aceras, limpieza y cerramiento de parcelas, instalación de farolas, de bancos, de badenes y de un cajero, mejoras en el parque infantil, la mejora del servicio del autobús, mejoras en el alcantarillado, la instalación de urnas para votar en el colegio Gredos y la limpieza de escombros y señalización de las vías pecuarias. También promovió recogidas de firmas, la creación de una asociación de artesanía, reuniones vecinales y boletines informativos para mantener a los vecinos informados.

Como ella misma dice: “Yo quería que el barrio mejorara, y si había que hacer el trabajo, lo hacía. Si no lo hacíamos nosotros, no lo iba a hacer nadie”.

Siempre guiaba su forma de actuar el principio de “paciencia, constancia y el que la sigue la consigue”.

Esther no solo trabajó en la infraestructura del barrio, también fue un puente entre los vecinos y las instituciones. Escuchaba sus problemas, acompañaba a quienes necesitaban apoyo para hablar con el alcalde o hacer trámites, y se aseguraba de que cada voz fuera escuchada. Su liderazgo combinaba acción con empatía.

Historias como la de Esther recuerdan que la transformación de un barrio no depende solo de la administración, sino del compromiso de sus vecinos. En 2023 el Ayuntamiento de El Escorial reconoció su labor con el Premio Trayectoria Personal en los Premios Mujer, un reconocimiento merecido tras años de trabajo silencioso por su comunidad. Su legado inspira a seguir trabajando por la comunidad, con paciencia, constancia y determinación.

Desde AEN celebramos el ejemplo de Esther y de tantas vecinas que, como ella, han dedicado tiempo y esfuerzo a mejorar nuestro pueblo.


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